Hace ya unos meses nos topamos en el Diario El País, con una entrevista hermosa que hicieran al  profesor y filósofo esloveno Slavoj Zizek.

Muchos se quejan de que Twitter o Facebook son comunidades artificiales, sucedáneos de la interacción humana cara a cara. Yo celebro estas comunidades artificiales; te permiten escapar de tu lugar asignado en la sociedad, dijo el filósofo. Y de seguidas hizo una interesante disquisición acerca del concepto de lo posible e imposible en  nuestro tiempo, esa carrera que permite que incluso se hable hoy de avances para alcanzar la inmortalidad.

Terminó su intervención  el profesor confesando que vivimos en una época de sueños tecnológicos delirantes.

La intervención de Zizek nos dejó un buen sabor y abonó el terreno para empezar a preguntarnos: ¿Las redes sociales son comunidades artificiales? ¿Cuál es su rol?

De seguidas lo que hemos venido concluyendo:

Las redes sociales son comunidades. Parece una verdad de perogrullo pero efectivamente están conformadas por personas, todo tipo de personas en cualquier lugar del planeta con sus afectos y desafectos, con sus intereses a cuestas y sus irreverencias a veces. A diferencia de las comunidades tradicionales, las redes sociales en tanto grupo humano son espontaneas, directas, horizontales, más informales, pero aún así igual de humanas.

Las redes sociales no son artificiales. Si por artificial se entiende falsas, sin esencia en tanto están creadas por el hombre, no lo compartimos. Lo que difiere una red social tradicional de una red social online es el medio, el mecanismo de agrupamiento o de interconexión. En el primer caso es el contacto cara a cara, el estrechar de manos, una conversación de interés, un gesto, un detalle; en el segundo caso  es un click y una esperanza. Agarramos las caras y las manos y las juntamos y hacemos un  perfil clickeante, que comienza a andar a tientas por una autopista digital de nodos desconocidos que terminan siendo amigos, o simplemente seres distantes y tolerantes.

Las redes sociales son mecanismos de escape. Te permiten escapar de tu lugar asignado en la sociedad, dijo Zizek, y ello –agregamos nosotros- por razón de la inconformidad con el propio ser, con la rutina, por las privaciones personales, profesionales y en fin, sociales. Escape hacia la esperanza en nuevos modos de interactuar, diferentes a los que nos han tocado en suerte. En este sentido, implican las redes sociales online una segunda  oportunidad otorgada al hombre para ser más humano y menos cosa.

Lo social en las redes. De modo que estas redes se justifican en tanto masa, en tanto grupo, como sucedáneo del individuo y más bien como impulsoras de la integración social en estadios superiores de la inteligencia humana. Qué importa que el medio sea distante y distinto al tradicional, si el fin es el mismo.

Cuáles son sus fines últimos, sus propósitos? Sin duda, no son otros que los que señala Marina en su libro “Las culturas fracasadas”: tratar de resolver las cuatro aspiraciones fundamentales del ser humano: sobrevivir, disfrutar, vincularnos socialmente, y ampliar nuestras posibilidades vitales.

Ahh, y por qué no, como dice Slavoj Zizek, fabricar una sociedad alternativa, en la que podamos encontrar nuevas formas de conciencia.

 

 

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