Estas palabras del título parecen ser el clamor de cientos de twitteros víctimas cuando ven que sus frases recien salidas del horno -o de sus cerebros que también quedan hechos un horno de tanta originalidad- se pasean por los TL de todo el mundo así como así, facilito, discurriendo como manantiales,  sin que nadie tenga la menor sospecha de que esas hermosuras en letras  le han costado a ellos unas cuentas neuronas.

Claro, como lo iban a saber: unos &%&%%$&$%#$%, generalmente de mayor influencia y número de seguidores, se las han atribuído como suyas y las han hecho circular a los cuatro vientos, sin que los créditos de los twitteros autores aparezcan por ningún lado.

Siguiendo con esta onda medio forense, podríamos decir que la conducta típica, antijurídica, y culpable  del twittero victimario consiste en plagiar, esto es: atribuirse como propio el contenido creativo de un tweet ajeno, ya publicado previamente por su autor.

El iter de la conducta del twittero victimario se podría resumir así: pesca un tweet ajeno que por su originalidad le gusta, le atrae, y en vez de hacerle RT, lo copia enterito suprimiéndole el nombre del autor y lo twittea como suyo , así nomás como tomarse un vaso de agua, y sin que en su negra conciencia  quede ni una pizca de remordimiento.

Son por lo menos tres los perjuicios que se cometen con esa conducta deleznable, usual en la Red:

1. A la colectividad twittera.

Porque todo el mundo queda deslumbrado con la susodicha frase y empieza a lanzar loas por todas partes, sin ni siquiera imaginar que van dirigidas a enaltecer a un gran impostor.

2. Al autor del tweet plagiado.

Porque el pobre hombre o la pobre mujer jamás de los jamaces gozarán de sus 20 minutos de fama por el hecho de haber creado  ese tweet que le quedó fantástico, por causas de las andanzas desleales  de unos aprovechados no pensantes.

3. Al propio twittero victimario.

Claro, porque este innoble ciudadano o ciudadana seco de ideas y  de abundante ingenio para las artes timatorias, ante tanta loas y RT que le llueve de todos lados, se termina creyendo el cuento de que ese tweet es suyo y empieza a pasearse eufórico por todos los TL del mundo mundial, como un pavo real.

¿Serán acaso estas conductas habituales en estos días de principio de siglo la consagración definitiva, el último estadio,  de lo que Lipovetsky llamó la era del vacío?…acaso el hombre de estos tiempos ya tiene asumido su predilección por las astucias?

En suma, ¿podrá el hombre de hoy apropiarse de las ideas, así sin más…?

Pues no.

Un Tweet original es una obra intelectual. Y como tal tiene una impronta personal, propia de cada quien, una forma muy particular de decir, de expresar. Un tweet es una especie de alma que exhibimos sin pudor…auténtica, que nos desnuda y nos entrega.

Quien se atribuye un tweet ajeno a la larga será descubierto. Ello es así, por una razón y nada más:

¡El alma no admite simulación!

 

 

One Thought on “No plagies mi tweet

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