Artwork: Jules de Balincourt, Big Globe Painting, 2012.

Hemos estado acostumbrados al trabajo de manera presencial, al desempeño laboral en espacios físicos. No obstante, cada vez es más importante la tendencia a asumir modalidades virtuales cuya efectividad  ha venido dando al traste progresivamente con el “presentismo”.

En HBR hemos leído recientemente un interesante artículo acerca de las modalidades del trabajo virtual y cómo éstas evolucionaron a partir de los años 80, desde los Freelancers virtuales de entonces  hasta los compañeros de trabajo virtuales de hoy, con las consiguientes repercusiones en el ámbito de la productividad empresarial.

Sus autores, Tammy Johns y Lynda Gratton, resumen el estudio en tres grandes momentos históricos, bloques u olas, diferenciados sustancialmente por la forma en que se llevaba a cabo el trabajo y las ventajas que ello  trajo consigo, y ha seguido trayendo sobre todo ahora en estos tiempos de hiperconectividad.

 A continuación algunas conclusiones del artículo,  el cual lleva por título La Tercera Ola del Trabajo Virtual.

Primera ola

Fue la época del despegue, del cambio paradigmático respecto de la manera de hacer el trabajo; se aprovechó el uso de las nuevas tecnologías, especialmente herramientas como el correo electrónico para dar cabida a una serie de servicios tales como diseño gráfico, la redacción de informes, traducción, transcripción, etc, que permitieron, mediante un mecanismo flexible, sin conexión formal empresarial, la inserción de los Freelancers en el mercado laboral.

Fue una solución a dos manos, pues por un lado se beneficiaron los trabajadores así requeridos, y por la otra las propias empresas que pudieron acceder de esa manera a talentos proveídos por el mercado alternativo,  a menor costo que los de la oferta tradicional.

Segunda ola

Como señalan Johns y Gratton,  fue la época de los colegas virtuales corporativos. Ya no se trataba de mantener a las personas atadas a un espacio físico determinado, todas juntas haciendo un trabajo, sino más bien extenderles la libertad de trabajar en cualquier lugar, en cualquier momento, siempre y cuando tales trabajos se correspondieran con las directrices, objetivos y metas de la empresa.

Esta nueva modalidad, dicen los autores del ensayo, generó cierto temor de parte de los ejecutivos principales respecto al compromiso y a la forma de medir el rendimiento de los trabajadores a distancia, por oposición a los que habían de cumplir sus actividades laborales cien por ciento en las oficinas.

Sin embargo, por vía de consecuencia, el trabajo virtual así concebido dió lugar a ejecutivos con mayores habilidades en la gestión del trabajo sin ataduras y al crecimiento exponencial de recursos profesionales, altamente calificados. IBM, por ejemplo, llegó al punto en que más del 45% de sus 400.000 contratistas y empleados trabajan de forma remota.

Tercera ola

Es la era del coworking. Se retoma en esta modalidad beneficios laborales tradicionales pero en entornos compartidos, cuyos aspectos más importantes son la interacción con otras personas, los horarios flexibles y un ambiente adecuado para el fomento de nuevas ideas. Pensados como espacios para no perder la tradicional idea del trabajo en grupo, son focos de talento donde las técnicas, los contactos y las pasiones se comparten.

Los autores sostienen que el imperativo hoy es aprender cómo sacar provecho de las tres olas en a virtualización del trabajo,  y en ese sentido ensayan cinco consejos: i) centrarse en la colaboración, ii) repensar los espacios de trabajo físico, iii) reconstruir flujos de trabajo para detectar el talento remoto, iv) invertir en tecnología intuitiva, y v) reconocer la idiosincracia.

Y concluyen:

“La comprensión de cómo su empresa participa en las tres olas le ayudará a enfocar su atención y recursos en los desafíos y las oportunidades adecuadas, esto es, tomar decisiones sabias acerca de la tecnología, los modelos de trabajo, las fuentes de talento y mejores prácticas de la gente”.

 

 

One Thought on “Las tres olas del trabajo virtual

  1. Seria bueno que estos criterios se aplicaran a los servicios sanitarios, haciendo que profesionales especialistas fueran mas accesibles a los pacientes que podrian asi resolver sus dudas de una forma agil, comoda y profesional

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