CC, Scindo

La propiedad intelectual es como el café, muchos hablan de los males que causa pero pocos pueden vivir sin ella.

Y si no lo crees, tómate sólo unos pocos minutos y haz este ejercicio: mira en tu hogar cuánta propiedad intelectual tienes alrededor. Es probable que a las primeras de cambio te tienten las ganas de gritar a los cuatro vientos que estás totalmente libre de ella y que nada, nadita de nada de lo que te rodea tiene que ver en tu sagrado aposento con esa “malvada” disciplina.

Error: pues todo, o casi todo allí sí tiene que ver con ella. Sígueme y verás. En la cocina, por ejemplo, la nevera tiene un diseño y una marca, y eso es propiedad intelectual. Las ollas que usas para preparar los alimentos tienen o pueden llegar a tener una marca, el café que preparas tiene una marca, muchos de los alimentos y el empaque para preservarlos también la tienen, el agua, los jugos, los embutidos.

Si cuentas con un bar en casa intenta seleccionar una bebida cualquiera, un vino por ejemplo. La botella indica claramente la marca, la cepa, el año de producción y la denominación de origen, ésta última como garantía de calidad, y eso es propiedad intelectual.

Ahora vayamos al salón familiar y tan solo pregúntate cuántas canciones  has compartido o bailado allí con la familia y los amigos, cuántas películas has visto solo o en grupo, cuántos libros has leído allí en la comodidad de tu hogar.  Pues eso también es propiedad intelectual.

Y finalmente, qué tan potente es el software de tu PC, o cuantas app usas a menudo en tu dispositivo móvil, bien sea un teléfono inteligente o una tableta, cuántas películas, ebooks, fotografías, videos, periódicos o revistas electrónicas has bajado y almacenado en ellos…en fin, cuántas canciones descargas y tarareas en el coche, en el metro, en el tren, en el bus, en la sala de espera. Todo eso es propiedad intelectual.

Ahora viene la pregunta del millón: si estás rodeado de propiedad intelectual por los cuatro costados porque tú, -y solo tú- lo has decidido voluntariamente, ¿por qué entonces sostienes que hay que acabar con la propiedad intelectual?..¿por qué afirmas que el copyright es una de las peores perversidades del siglo 21 y de los anteriores también?

Al pan pan y al vino vino o por qué hay que llamar las cosas por su nombre

Para darte el beneficio de la duda, he intentado imaginar tus posibles respuestas: 1) porque la propiedad intelectual es un mecanismo perverso de las empresas para controlar el mercado, y 2) porque la propiedad intelectual, concretamente el copyright, atenta contra el derecho a la libertad de expresión y de acceso a los contenidos, especialmente a través de redes digitales como Internet.

Allí van mis impresiones sobre cada una de ellas, pero al fin y al cabo son impresiones como las tuyas, pero un tanto diferentes.

1) La propiedad intelectual es una propiedad como cualquier otra.

Esto quiere decir -salvo algunas excepciones – que siempre hay un autor, una persona física que ha creado algo, que lo ha pensado y desarrollado materialmente.

Pues bien, ese señor tiene el derecho a ser reconocido por su esfuerzo intelectual y gozar de los beneficios económicos por el uso que hagan otros de su creación. Esa es la propiedad intelectual. La propiedad intelectual es un derecho, no una regla del mercado. La propiedad intelectual es el reconocimiento legal al acto de crear y generar conocimientos originales, susceptibles de producir disfrute estético o tener aplicación industrial o comercial.

En cambio, la comercialización de bienes de propiedad intelectual, es otra cosa, es comercio puro y duro, mercado de intercambio de bienes y servicios intangibles, etc, cuyas bondades o perversidades no tienen porque ser endosadas a los creadores.

En suma, y discúlpenme la comparación, nadie ataca al panadero por el acto de hacer el pan. Cuestiona las reglas del mercado e intenta incidir para mejorarlas.

2) El derecho de autor, o el copyright en el sistema anglosajón, no atenta contra la libertad de expresión ni limita el derecho de acceso a Internet.

Pues claro que no, lo que pasa es que en Internet sigues siendo tan responsable -o irresponsable- como lo eres en el mundo tradicional, off line.

Si comunmente es delito difamar, acosar, robar, hurtar, usar bienes de terceros sin autorización, también lo es en Internet. No es común ver a alguien decir que se viola su derecho a libertad de expresión por difamar o injuriar a otro, simplemente se defiende y asume sus consecuencias. ¿por qué habría de ser diferente en Internet?…Internet como herramienta es libre, y lo seguirá siendo. Pero como dijimos en un post anterior titulado: ¿Cultura libre o cultura gratuita?  una cosa es la herramienta, y otra muy diferente los contenidos que circulan por ella. El derecho de autor es parte integrante de la cultura, es un derecho humano, es la remuneración justa a la cual tiene derecho todo trabajador, en este caso un trabajador cultural

Un último comentario respecto a los contenidos que circulan por Internet. Un conocido y admirado maestro nuestro solía referirse a Internet como “La Autopista de la Información”. Y eso es.  Internet es una gran autopista por la que circulan toda clase de contenidos, algunos protegidos y otros no. Recurriendo a otra comparación, en el mundo tradicional los conductores o pasajeros que ingresan en autos a una “autopista” lo hacen libremente, nadie se opone a que lo hagan, salvo algunos límites por razones de control de tránsito. Pero a nadie se le ocurre pensar que porque tiene el derecho de “libre acceso” a esa autopista entonces tiene también el derecho a adueñarse libremente, sin ninguna consecuencia personal, del coche del vecino.

Pues en Internet pasa igual. Navega todo lo que quieras, nadie te lo impide, pero hazlo responsablemente y con sentido común.

Siguiendo con el recorrido por tu casa, ve a tu cama, recuéstate y piensa un poco sobre lo que te he dicho sin pretensiones de que cambies. Si estas disquisiciones no mal intencionadas te han causado algún leve dolor de cabeza, estira la mano a tu mesita de noche y toma un ibuprofeno.

¡Ahh…por cierto, eso también tiene propiedad intelectual!

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