En medio de tanta banalidad, se ha pasado de la información rigurosa al dato ligero. Hoy se echa de menos los contenidos creativos, las investigaciones rigurosas, los enfoques objetivos y la información veraz e imparcial. Pero sobre todo se demanda que se estimule y proteja a sus creadores.

Keywords: Periodismo. Publicación. Redes sociales. Periodista.

Una entrada anterior que titulamos El Caso Morel y Por Qué No Usar Fotografías Ajenas Sin Permiso, fue el detonante para este nuevo post en el que ahondamos acerca del rol del periodista y los derechos que tiene a propósito de lo que escribe y publica en los medios sociales.

La actividad que lleva a cabo un periodista es diversa, desde la óptica de la temática que constituye su fuente habitual, como desde el género creativo a través del cual expresa sus ideas e investigaciones. Ha sido esa la vía tradicional para dar con los hechos y la información en torno a ellos.

Sin embargo, los nuevos medios sociales han irrumpido con una nueva dinámica a partir de la cual muchos detractores del periodismo tradicional sostienen sin razón que se ha minimizado el rol profesional del periodista para dar paso a una clase de “nodos” de información más horizontal, más inmediata, menos rigurosa. Eso dicen.

Si bien es cierto que existen hoy mayores posibilidades de acceder en los medios sociales a datos en forma expedita y por múltiples fuentes, también es cierto que en esa avalancha cabe todo, incluyendo aquello que no se verifica ni constata previamente.

En medio de tanta banalidad, se ha pasado de la información rigurosa al dato ligero.  Cada vez más se echan de menos los contenidos verdaderamente creativos, las investigaciones rigurosas, los enfoques objetivos, la información veraz e imparcial.

Los nuevos medios son herramientas como en su momento fueron y han seguido siendo la imprenta, el teléfono, el telégrafo, el cine, la radio, la televisión, Internet…pero las ideas y sobre todo las buenas ideas son fin en sí mismo y provienen solo de los creadores, de persona físicas como los periodistas que tienen las competencias formales y el don y el talento para expresarlas materialmente y en forma original.

No está demás entonces tener presente estos Tips acerca de los derechos de los periodistas y cómo protegerlos en los medios sociales:

Los periodistas son creadores

Sin rodeos: un periodista es un autor. Y lo eres porque tu actividad esencial consiste en crear obras del ingenio. De tus ideas surgen artículos, entradas en blogs o revistas, imágenes, vídeos, guiones para campañas institucionales o de marketing, etc. La expresión material y original de esas ideas dan lugar a obras en los géneros literario, artístico o científico.

Los periodistas tienen derechos de propiedad intelectual

Eres titular de derechos económicos por el uso o explotación que hacen los demás de tus obras, y tienes también derechos de orden moral, entre ellos el de asociar tu nombre a las obras que creas y compartes en los medios sociales.

La cesión de artículos periodísticos no afectan otros derechos

El hecho de que un periodista ceda un artículo para un periódico o revista, incluyendo plataformas digitales, le confiere al dueño de éstas el derecho de insertarlo por una sola vez y podría incluso extender el uso a medios asociados. Pero tú, el periodista autor del trabajo, conservarás el derecho moral de asociar tu nombre a la obra, y podrás asimismo hacer uso de ésta en otras modalidades de explotación y en otros medios diferentes, salvo que  hubieres pactado lo contrario. El pacto inicial que hagas con el medio es clave. Así que piensátelo bien!

Los derechos del periodista no provienen del registro

Los derechos del periodista sobre sus artículos u otros contenidos creativos, no surgen del acto de registro, sino de la materialización de las ideas. Una vez materializadas tus ideas, lo cual ocurre con la expresión de ellas en cualquier forma o a través de cualquier procedimiento, ya habrá nacido tu derecho. En otras palabras: no se requiere de formalidad previa ante un organismo público para que ello ocurra.

Ser amplio al compartir no confiere derechos a otros

Publicar en las redes sociales es un acto de desprendimiento, de compartir con otros tu esfuerzo creativo y sobre todo porque podría ser de utilidad para terceros. Los fines pueden ser diversos, y los beneficiarios múltiples también. En Twitter, por ejemplo, los usuarios podrán hacerse eco del contenido así compartido y reenviarlo a otros y a otros y así en una cadena interminable de tuits,  o publicaciones en muros en el caso de Facebook o cualquier otro medio social.

Sin embargo, para cualquier uso diferente, sobre todo con fines comerciales u otras inserciones, se requiere la autorización del periodista autor y así se evitará incurrir en responsabilidad por uso ilícito, bueno, a menos que el propio periodista lo autorice gratuita y expresamente.

¿Tienes otros tips?…¡atrévete a compartirlos aquí!

Comments are closed.

Post Navigation