Navidad es una ocasión para la redención. Las buenas acciones se incrementan sustancialmente y el caudal de afectos demorados aflora, ahora sí, desde de todos los frentes. No deja de ser curioso, por eso nos preguntamos ¿a qué se debe ese comportamiento que reduce a pocos días lo que debiera ser una constante en el ser humano?

Keywords: Navidad. Buenas acciones. Personas. Promesas.

Tal vez te ocurre que pasas todo el año corriendo de un lado otro y casi ni te alcanza el tiempo para hacer esa llamada pendiente a un familiar o a un amigo que tantas veces te has prometido hacer pero que finalmente no haces, o sostener esa conversación aplazada que permita arreglar con tu pareja, amigo o compañero de trabajo o colega algunos desencuentros.

La excusa a menudo es la falta de tiempo. Esa rutina te va reduciendo a acciones puntuales, aisladas, casi mecánicas, muchas de las cuales te han sido inducidas desde los grupos de interés que frecuentas y cuya adopción se debe al  hecho de que no quieres quedarte al margen, ese estado de angustia denominado por sus siglas en inglés FOMO, o Miedo A Perderte Algo (Fear Of Missing Out).

Mientras tanto y aunque suene paradójico, efectivamente sí te pierdes de mucho y eso que pierdes suele guardar relación con lo más cercano a ti, como es el afecto, el cariño o el amor por los demás.

Sin embargo, en Navidad todo es diferente. Desempolvas todas tus promesas incumplidas y llevas a cabo muchas de ellas, o lo intentas por lo menos, como una especie de redención.

¿Y por qué en Navidad?…¿Qué te hace diferente en Navidad al resto de los meses del año?…¿Por qué en cuestiones de afectos y buenas acciones sueles ser en Navidad una persona diferente a la habitual?

La Navidad es el final del viaje

Así como lo lees. La proliferación de sonidos abundantes, colores, comidas, abrazos ahora francos y no esquivos, regalos, perdones, etc, son la bienvenida por haber llegado a puerto una vez más. La Navidad es un puerto seguro al que todos quieren arribar ligeros de peso, sin deudas materiales ni espirituales, y si por alguna razón quedaran algunas, pues hay que saldarlas en el último momento.

La Navidad redime y te prepara para cometer sin remordimientos tus próximos pecados. Y eso es así porque al cabo de unos días post Navidad decrecerá tu afán afectivo y nuevamente volverás  sin remordimientos a encerrarte en ti mismo y no repararás en tu entorno más de lo normal, pues siempre habrá una nueva Navidad que no te dejará quedar en falta.

En Navidad no puedes desentonar

Si eres de los que no abundas en cumplidos familiares ni tampoco eres propenso a echar marcha atrás o reconocer tus errores o faltas, es probable que en Navidad te lo pienses mejor y actúes diferente y mejor de lo habitual. ¿Por qué?…pues porque la mayoría de los seres humanos no gustan de desentonar y quedar aislados. Si todo el mundo anda en una onda de Paz y Amor es un despropósito actuar a contracorriente.

Y eso sí lo sabes bien. Entonces te lo piensas mejor y actúas por imitación, que no es lo mejor que podría esperarse de ti pero sí  mejor que estarte en plena Navidad con cara de no me importa nadie.

Paz y Amor es el meme de todos

Bien sea porque la asumas como la ocasión perfecta para reparar tus caídas en falta, o porque no quieres quedar aislado del resto de las personas que sí se lo toman en serio y expresan sinceramente sus afectos y emociones, la Navidad es el tiempo de la concordia, la paz y la alegría.

Así lo asumen, expresan y difunden todos. Es una especie de meme positivo que ha pasado a lo largo del tiempo de una mente a otra y a otra y así en una cadena viral e infinita que nadie se atreve a interrumpir.

Cada uno de nosotros es un nodo de propagación, de preservación de esa costumbre milenaria en la que hacemos alarde de lo mejor de nosotros, aunque sea por apenas unos pocos días.

La pregunta es: si  la Navidad es el tiempo de la paz….¿Por qué entonces no guardamos un poquito de Navidad para el resto del año?

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