La belleza que buscas está en todas partes. Si no la encuentras en los hombres o en sus acciones frecuentes, ve a los libros, que al fin y al cabo son más eficaces para mostrarte lo mejor y más íntimo del ser humano.

Keywords: Emociones. Leer. Libro. Literatura.

Leer es una actividad que genera emociones.  Y aunque entre ellas podrían estar incluso algunas que corresponden a la familia de las emociones negativas, lo usual es que cuando acudimos a un libro lo hacemos con ademán de selva como dijo Aleixandre, adentrándonos en él como si de una aventura se tratare: absortos y prestos a ser sorprendidos gratamente.

Como escribimos en un post anterior titulado  Por Qué Nos Seduce La Lectura, no importa lo que cada quien elija leer, lo que importa es que lo sane. Sí, porque para el lector leer es un remedio al cual accede solo cuando emprende su propio viaje con la palabra.

Ese viaje tiene, esencialmente, el propósito de buscar emociones positivas. ¿Y cuáles son las usuales? ¿Qué estados de ánimo se producen al leer lo que hemos elegido como antídoto o remedio para el hastío y  la falta de belleza?. He aquí tres:

Placer

El placer de leer está asociado al deleite, a la dicha o gratificación que sentimos durante y después de toparnos con un párrafo que nos inquieta, que nos interroga una y otra vez y respecto del cual damos con las respuestas posibles, como trajes a la medida. Es un estado en el lector similar a lo que Goleman llama el estado de flujo: una sensación de deleite espontaneo, incluso de embeleso, en el cual la gente queda profundamente absorta en lo que está haciendo, en este caso leer un libro.

Amor

Leer un buen libro nos dispone para la aceptación, la simpatía y la confianza;  durante su lectura y después de hacerlo, hay un tiempo relativamente importante en que alejamos de nosotros las emociones negativas y nos concentramos en los aportes del libro que hemos leído, librándonos así las preocupaciones habituales respecto de las cosas y de las personas que nos rodean, al menos durante ese período.

[pullquote]Sí, porque para el lector leer es un remedio al cual accede solo cuando emprende su propio viaje con la palabra[/pullquote]

Y una persona-lector en un estado emocional como el así descrito, no tiene espacio en su yo racional o en su yo emocional -sobre todo en este último- para incurrir de inmediato en actos que atenten o nieguen la existencia de los otros.

Sorpresa

Pero la sorpresa como del que busca algo  con significado, que lo motive y lo predisponga a un estado emocional superior. Quien aborda un libro, por ejemplo de ficción, o poesía, va desde la primera página en pos de la belleza o de las respuestas que lo acerquen a ella.

En el acto de leer, quien lo hace está consciente que emprende un viaje -a veces largo- en el que la recompensa es la manera como en cada tramo nos asaltan las señales, cómo en  ciertos párrafos se va desentrañando el enigma hasta ese instante final en que el desenlace nos da la bienvenida y nos prepara para el retorno.

En ese retorno después de haber hecho la ruta de ida, nuestro único equipaje son las emociones positivas del placer, el amor y las sorpresa que hemos vivido a través de la lectura.

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