¿Realmente un smartphone es tan perjudicial como para creer que hay que desterrarlo de la faz de la tierra?…¿Seguro?

Keywords: Smartphone. Teléfonos Inteligentes. Conectividad.

Los smartphones no son fines en sí mismos, sino medios, herramientas que facilitan la comunicación a gran escala y la interacción entre personas que no solían hacerlo, por lo menos de la manera que lo hacen ahora.

Hoy en día el uso de smartphone es cada vez más frecuente y ya da lo mismo que los fines sean labores o personales. Lo que cuenta es la posibilidad de mayor interacción y productividad y nadie va a renunciar a ellas salvo que carezca de los recursos para proveérselas o sea un tonto.

Sin embargo, ese acceso masivo a los dispositivos no está exento de polémicas y hasta de teorías que en todos los ámbitos denigran y tratan de elevar su voz en contra de lo que llaman el mal del nuevo milenio. Eso que Bauman llama en sus 44 cartas “Soledad masificada”, o lo que es lo mismo el hecho estar conectados todo el tiempo y en razón de lo cual esa anhelada compañía, cada vez más ausente, parece haber vuelto a través de las pantallas electrónicas más que por las puertas de madera habituales.

Nuca salgo sin él

Esta es la era de la movilidad, y ¿por qué no iba a serlo de los dispositivos para conectarse a Internet, por ejemplo?. Los smartphones o teléfonos inteligentes, gracias a su versatilidad y tamaño, contienen muchas bondades que hacen que puedas disponer de toda la información que desees en el tiempo que lo desees, sin tener que despegarte de él ni un minuto. Tú decides si lo haces o no, pero la información va siempre contigo.

Que eso es malo y abstrae a la gente y la desconecta del resto de las cosas que ocurren a su alrededor, cómo voy a saberlo, lo que sí se es que las personas lo han decidido así, como en su momento lo hicieron con otros dispositivos de menor movilidad pero no menos adictivos, como el televisor, por ejemplo. El cambio relevante no está en el dispositivo, sino en la forma de acceder, crear, consumir y compartir la información, ahora más prolija, directa, obícua e inmediata.

[pullquote] Los dispositivos móviles son formas avanzadas de acceso, y no más. ¡qué van a estar ellos teniendo culpa de nada![/pullquote]

El mundo es hoy cada vez más móvil. Cómo negar esa realidad cada vez más palpable, como se demuestra en este artículo publicado en Fast Company, -y en tantos otros como ese- en el que se afirma por ejemplo que el 25% de los usuarios de Smartphone, entre 25-44 años, dijeron no recordar la última vez que estuvieron lejos de su dispositivo móvil. Estoy seguro que esa realidad no te es ajena.

La vida en un smartphone ¿y qué?

No estoy del lado de los que satanizan a los teléfonos inteligentes. No veo en ellos la representación genuina del mal que ven otros, tampoco me hago eco de los que confunden la falta de cortesía y buenos modales del usuario del dispositivo, con el dispositivo mismo.

Los dispositivos móviles son formas avanzadas de acceso, y no más. ¡qué van a estar ellos teniendo culpa de nada!

En un post anterior, titulado  La reconquista de la sociabilidad creemos haber adelantado lo que pensamos sobre esto.

Dijimos entonces, a propósito del fenómeno de las redes sociales, que éste se basa precisamente en la lógica interactiva y multinodal de Internet, por oposición a los nichos aislados, inaccesibles y distantes como el silencio.

Cada ciudadano conectado es un nodo y cada nodo tiene un rol. La fortaleza de las redes sociales es proporcional al grado de madurez y conciencia de sus partes, de sus nodos,  y esa fortaleza crea paradigmas, valores, que terminan siendo la guía de una comunidad en un tiempo determinado y a partir de la cual se modelan sus conductas.

Pues sí, en el caso de los teléfonos inteligentes se trata de lo mismo: madurez y conciencia de sus usuarios. ¡Eso creo!

¿Y tú que crees?

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