Un porcentaje alto de los usuarios, ha dudado alguna vez si con sus actuaciones podría estar cometiendo delitos en las redes sociales.

Decidir si determinado comentario suyo en un blog, o a través de un tuit, o subiendo un vídeo o imagen de tercero, podría meterse en líos.

De ellos, algunos optan por seguir adelante y les importa tres pepinos las consecuencias de sus actos. Lo hacen, creo, no porque no tengan conciencia de que pudieran estarse pasando de la raya de la ley, sino porque confían en la libertad de la Red y que en ella son libres de decir y hacer lo que se les antoje.

Pues si eres uno de estos últimos, debes pensarlo mejor. Internet no es un espacio para la impunidad, sino más bien una plataforma para facilitar tu libertad de hacer y decir. Pero como todo en la vida, tiene sus límites. Y esos límites obedecen al principio de que nuestros derechos llegan hasta donde comienzan los derechos de los demás.

Por eso, en tu desempeño en las redes sociales, ten en cuenta estas tres cosas:

Qué es delito y qué no lo es

Un delito es una acción o omisión tuya, que esté descrita en la ley penal como ilegal, y que además sea merecedora por lo tanto de una sanción que estás obligado a cumplir. En algunos casos lo puedes hacer con dinero (multas, por ejemplo), o con tu propia persona (prisión). Más técnicamente, los delitos están descritos como toda conducta típica, antijurídica y culpable. Cuando decimos culpable, nos referimos a que pueda ser atribuida a ti, bien porque la hayas cometido a conciencia (dolo)  o bien por imprudencia, negligencia o impericia (culpa).

Entonces, lo primero es saber si tu conducta en las redes sociales  por la cual puedes ser señalado está descrita (tipificada) en el código penal o en otras leyes especiales como delito o falta; lo segundo, cuál es la pena.

¿Se cometen delitos en las redes sociales?

Por supuesto. Una cosa es Internet como plataforma, libre por naturaleza y con su estructura nodal, y otra cosa son sus usuarios, los nodos pues, que tenemos que atenernos a lo que hagamos o digamos a través de esa herramienta. Si te sirve de ejemplo, podríamos decir que Internet es como esa autopista de las grandes ciudades, y todos nosotros -ciudadanos conectados- somos los conductores que viajamos por ella en nuestros autos.

Ahora bien, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad por actuación u omisión en esa gran autopista. En este caso, en el canal particular que son las redes sociales. ¿y cuáles son esas conductas habituales por las cuales podemos terminar con un lío a cuestas?…las mismas por las cuales pudiéramos serlo en el mundo tradicional, en el mundo offline. En este trabajo de Mario Valverde: Delitos que podrías cometer si publicas enTwitter desde España, podrás encontrar algunas usuales, pero hay muchas más.

Y eso es así porque los delitos no dejan de serlo porque lo cometes en Internet, lo que cambia es la locación y los medios para cometerlo. Por ejemplo, si alguien en el mundo tradicional difama o acosa sexualmente, comete delito; si lo hace en las redes sociales, también. Las redes sociales amplían tu radio de acción y contacto con los demás, en cualquier parte del mundo, pero no te hacen impune.

¿Y cómo evitas cometer delitos en las redes sociales?…pues con sentido común, apegándote a tus valores ciudadanos y sobre todo no haciéndote eco de aquello que no te conste o no puedas probar.

Internet son personas y herramientas…pero sobre todo personas

Y todo esto viene a cuento a propósito de esas voces que gritan a los cuatro vientos que hay que regular las redes sociales para evitar delitos. Pues permítanme decirles a esas voces que se equivocan. Las redes sociales como plataformas de conexión no son el problema; son herramientas que han acabado con el aislamiento de las personas, que han reducido los grado de separación entre ellas, que han contribuido a masificar la solidaridad, que han elevado el nivel de participación y opinión ciudadana, pero no son fines en si mismas. En todo caso, lo que si es regulable es la conducta de cada quien, de sus nodos, y eso ya está regulado en las leyes de responsabilidad civil y penal de cada país.

Siguiendo el ejemplo anterior de la autopista, pretender regular las redes sociales es como si para evitar los accidentes e imprudencias de los conductores, en vez de crear normas para ellos y sus actos, crees normas para cerrar la autopista.

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