¿Te has preguntado por qué y para qué tienes un perfil en las redes sociales?

Lo más probable es que te apresures a contestar y no dudes ni un segundo en decir que lo haces porque sí, porque es divertido y además gracias a ellas estás en contacto con muchas personas que no conocías y de lugares tan remotamente distantes a los cuales jamás podrías haberte planteado llegar ni por asomo.

También es probable que ese no sea tu caso y más bien tu presencia en ellas obedezca a una estrategia más elaborada y tenga un propósito empresarial, de posicionamiento de marca comercial o personal o algo parecido.

Sea cual fuere la razón lo cierto es que estás, y así como tú, también están miles de millones de personas más que no pierden la ocasión de mostrarse y procurarse un poco de visibilidad y algo de atención para sí mismos o para sus productos o servicios.

De modo que no estás solo y tienes que esforzarte por ganar eso que deseas para ti o para tus productos, que no es otra cosa que la atención de los demás. En esa búsqueda ¿cuántas veces no has soñado con un contenido tuyo que se vuelva viral o un boca a boca que predique a los cuatro vientos las bondades de tus ideas y la fuerza de tus acciones?.

¿Muchas veces verdad?…pues -como dice Johah Berger en Contagio, El Poder del boca a boca en la Comunicación Viral las plataformas sociales tipo Facebook, Twitter, Google +, Instagram, son tecnologías, de modo que la eficacia del marketing digital  es proporcional al hecho de que la gente realmente hable.

¿Y cómo se logra que la gente hable y nos hable?…pues prueba con la fórmula de las 4C: crear, compartir, conversar, conectar.

Crear

Hurga en tu nicho de experticia, imagina todos los posibles temas, planteate una interrogante,  haz una afirmación o muestra cómo resolver un determinado asunto de interés general. Todo sirve a estos propósitos. Luego convierte tus ideas en un vídeo de corta duración, o un post o artículo tan extenso como desees, aunque un post de entre 500 y 800 caracteres no está mal. No olvides incorporar imágenes y palabras claves. Luego repite este proceso una y otra vez, hasta crear un hábito. ¡La frecuencia la pones tú!.

Compartir

No tiene mucho sentido crear contenidos y no compartirlos. La gente comparte lo que le gusta, desde una recomendación boca a boca acerca de un restaurant en el que ha comido como los dioses hasta un artículo o ensayo cuyas ideas han sido de tanta utilidad que no puede resistir la tentación de hacerlo saber a los demás. Si has creado un contenido que te gusta, ¡compártelo!…ah, y no te preocupes tanto por el juicio de los demás, total las palmaditas de aprobación vendrán mucho después que te vean sudar de lo lindo. Si no es así, tu éxito será efímero.

Conversar

Una vez que has creado una dinámica de crear y compartir regularmente contenidos a través de las plataformas de redes sociales, ¡conversa!. Usa tus perfiles en Twitter, Facebook, Google + u otros no solo para compartirlos sino también para compartir los contenidos de tus seguidores y requerir de ellos ayuda sobre temáticas diversas, puntos de vista, opiniones, etc. Media en discusiones provechosas, haz comentarios, no rehuyas los foros y escucha.

Conectar

Haz que tus acciones en las redes sociales tengan relevancia para otros. Crea para compartir, comparte para hablar, habla para conectar. La fórmula no es tan simple como parece, pero en alguna medida conduce a la fidelización y ya sabes que toda fidelización es una entrega voluntaria. Solo las personas conectadas entre si son capaces de deponer sus resistencias y ofrecerse enteramente a los placeres de sus mutuas aportaciones.

¡Cierre el ciclo con esta fórmula de las 4C  en las redes sociales y vuelva a empezar!

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