Si te quieres desconectar, ten presente que el mundo seguirá su curso.

Un  amigo muy activo en las redes sociales escribió recientemente:  “Chao, desde hoy me voy a desconectar durante todo estos días de Navidad”. Y siguió luego con una lista larga de buenos deseos para sus seguidores  -yo entre ellos-  y nos dejó con la sensación de que lo mandaba todo al sipote así sin ton ni son. Las razones: tomarse un descanso y pasarla bien aprovechando los días festivos.

La mayoría no dijo nada fuera de lo normal, salvo desearle a mi amigo que la pasara super y que por favor regresara pronto a seguir deleitando al enjambre de seguidores y fans que ya habían empezado a contar los días que faltaban para su retorno a las redes sociales.

Yo, en cambio, fui más dramático.  En las primeras de cambio me dije pero bueno ¿cómo es esta vaina?, ¿a cuenta de qué la gente decide que se va a desconectar e irse así por unos días y dejarlo a uno como pajarito en grama, viendo para todos los lados y con una especie de incertidumbre que raya en la desesperanza?.

Luego, con propósito terapéutico, me puse a pensar un poco más en frío sobre el asunto.

¿Tienes derecho a irte así no más?

Claro que lo tienes, y si no lo crees pregunta a mi amigo que ya debe estar a estas horas en una playa del Caribe con varios rones encima y sin pizca de intención de desvirtualizar a ningún amigo digital. Una cosa es el ser y otra el deber ser. En este caso el ser es que no hubo poder providencial que pudiera evitar ese apagón digital del innombrado: la playa y el merry christmas juntos son como roca inamovible.

¿Al desconectar apagas el mundo?

Pues no. Todo sigue igual con o sin tu presencia en las redes. Una cosa es que tengas tus propios planes y decidas desconectar así no más (seguro tienes buenas razones para hacerlo) y otra que el mundo se detenga por ello. Seguirán hablando de lo que habitualmente hablan cuando tú estás presente, incluso de ti. La única diferencia es que en este caso no estarás para comentar, compartir, convenir o rechazar lo que de ti  -o tu empresa- se diga mientras dure tu ausencia.

¿La solución?…vete pero no tanto

Lo conveniente -por lo menos así lo aconsejan los expertos y nosotros lo creemos- es irte pero no tanto. Planifica todo lo que quieras, imagina una huida breve a tu vida desconectada y ponla en ejecución, pero no olvides tu presencia digital. Empieza diciendo que bajarás la frecuencia, disminuye las apariciones en tuits, posteos, imágenes, vídeos, pero no desaparezcas del todo. Aprovecha más bien para dar un pequeño giro a tu presencia en las redes y habla de las buenas experiencias que estás viviendo, por supuesto cuida de no hacer alarde ni decir más de la cuenta.

Pasa de la cantidad a la calidad y así darás la sensación de que nunca te has ido.  ¡tus seguidores te lo agradecerán, y yo también!

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