Este es el título de un artículo en inglés publicado recientemente en The Verge, donde su autor, Chris Plante, parte de la premisa de que en Internet todo lo que tú haces o dices es público, o lo será.

Todo ello vino a cuento a propósisto del hackeo en el mes de julio del sitio Ashley Madison, cuyo lema es “Live is short, have an affair”, y con lo cual se comprometió la información personal y privada de 37 millones de usuarios de este servicio en linea. La información hackeada incluye detalles sobre tarjetas de crédito, direcciones, número de teléfonos, correos y nombre de usuarios, entre otros.

Ello sin contar, por supuesto, las implicaciones profesionales y sobre todo personales de los usuarios del servicio de Internet,  dedicado a promover encuentros casuales entre personas, la mayoría de ellas ya comprometidas.

Plante, cuyo usuario Twitter es @plante, nos dice que independientemente de que elijas aprender estas reglas o no, ello es irrelevante, pues siempre tendrás que vértelas con ellas.

Las cinco reglas de @plante sobre la vida en Internet

1. Asume que todo lo que digas o hagas en Internet se hará público.

2. No te dejes seducir por los ajustes de privacidad y contraseñas, pues son ilusiones temporales que te distraen de la realidad.

3. Asume que cuando suministras información en Internet, ello implica que estás proveyendo información acerca de quién, qué, cuándo, cómo, dónde, y por qué. En otras palabras, revelas datos acerca de la persona que da la información, en este caso tú, qué tipo de información das, fecha, el sitio donde lo haces, el dispositivo que utilizas y la razón por la que lo haces.

4. Ten en cuenta que toda la información relativa a las transacciones con tus tarjetas de crédito se mantienen como en una especie de gran libro que en el futuro estará disposible para cualquiera.

5. Cree que tus datos no desaparecen cuando los borras.

En suma,  decimos nosotros, no habría que esperar a que ocurra algo similar a lo de Ashley Madison para mirar de cerca las consecuencias del manejo de nuestra información personal en el ámbito digital. En ese caso, como ya sabemos, la amenaza se cumplió: los datos de los usuarios del servicio de Ashley Madison se hicieron públicos y aún es muy temprano para predecir con exactitud el gram impacto que tendrá en la vida de las personas cuyos datos privados fueron publicados.

Aunque en el pasado han ocurrido y  se han analizado casos similares, la lección ha sido largamente ignorada, dice Plante. Ello vuelve a poner en la picota la discusión acerca de la seguridad de las actuaciones de los usuarios de Internet, por oposición a la eficacia de los delitos. La pregunta es ¿es realmente vulnerable nuestra actuación en Internet o por el contrario son más eficaces los métodos utilizados por los hackers para acceder ilegalmente a la información personal y privada  que se comparte en la Red?

Cualquiera sea la respuesta, lo que se deduce del caso -y nos enseña- es que debemos tener presente que lo que hacemos y decimos en Internet tiene las mismas repercusiones que en la vida tradicional, pues lo que cambia es el lugar y la forma en que lo hacemos. Pero con un agravante: el alcance y la ubicuidad de Internet son mayores, y la vulnerabilidad de los datos también.

Siempre habrá riesgos. Pero en tus manos está minimizarlos.

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