Fair Use

Photo Credit: debiliothecaris via Compfight cc

No era lo que los escritores esperaban, pero ocurrió:  el proyecto Google Books está amparado en el “Fair Use” y por lo tanto no infringe el derecho de autor -dijo un Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito Federal en Nueva York.

En la decisión, ampliamente difundida en los medios sociales y sitios web (ver  éste, éste y este otro), se ha dado la razón a Google, y a su proyecto de escanear libros y de poner a disposción en formato digital fragmentos de ellos para que puedan ser accedidos por terceros, sin autorización y pago previo.

Authors Guild, el gremio de los escritores, alegó violación al derecho de autor, Google lo negó. Sostuvo Google que escanear libros, y generar a través de su plataforma la posibilidad de que sean accedidos mediante breves fragmentos de ellos, no constituye una infracción sino más bien una forma de visibilizar la obra y permitir al público dar con ella con mayor facilidad. Adionalmente, dijo que es una forma de estimular la adquisición de la obra original.

Lo que dijo el Tribunal.

El tribunal sostuvo que la digitalización de obras protegidas por el derecho de autor, la creación por parte de Google de una función de búsqueda y la visualización de fragmentos de esas obras constituye un uso lícito. Agrega la sentencia, que el propósito del copiado es altamente transformador, la visualización de fragmentos de las obras es limitado y no  afecta el mercado potencial de la original. Por lo tanto, concluye, la naturaleza comercial de Google y sus eventuales ganancias, no justifica denegar Fair Use, o “Uso Justo” en este caso.

Los 4 factores del “Fair use”.

Este es un típico caso de limitación a los derechos económicos de los autores.  La decisión hace referencia a un supuesto -la acción de Google- en que se limita el ejercicio del derecho exclusivo de explotación de los escritores y editores, en este caso. Tratándose de los Estados Unidos, hay que enmarcar esta decisión en los supuestos del “Fair Use” de la US Copyright Act. Para que exista “Uso justo, lícito, o permitido”, es necesario que concurran cuatro factores, a saber:

a) El propósito o carácter del uso. Lo que implica determinar si tales usos tiene un propósito comercial o sin fines de lucro o con fines educativos.

b) La naturaleza de la obra protegida. Vale decir, que se trate de una obra susceptible de protección en el ámbito del Copyright y que se encuentre dentro del plazo de protección correspondiente.

c) La cantidad y sustanciabilidad de la porción usada. Esto es, el análisis cuantitativo y cualitativo del fragmento utiliado de la obra, y la relevancia que tal utilización tiene en relación a la obra como un todo. En este caso, un porcentaje que no supera el 16 % de a obra, dice la sentencia.

d) El efecto del uso de las obras en el mercado potencial. Lo que implica que tales utilizaciones no efecten la normal explotación de la obra original ni los intereses legítimos del autor.

En consideración a los cuatro factores, la decisión ha señalado que los usos de Google fueron altamente transformadores, que la visualización del material protegido fue apropiadamente limitado, y que el programa Google Books no constituye un sustituto de mercado para las obras originales.

Solo bastaría preguntarse ¿los propósistos de Google son solo educativos o  esconde detrás de este proyecto -a no dudar muy loable- propósitos comerciales no evidentes a simple vista? …si así fuere, no sería descabellado que los autores y editores de las obras así utilizadas hayan pretendido -y pretendan- una participación en los beneficios económicos obtenidos por Google.

Veremos qué sigue!

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