La poeta Argentina Alejandra Pizarnik, luchó durante sus treinta y seis años de vida con la disyuntiva de si vivir o dejar de hacerlo.

La locura y la muerte, el miedo y el deseo.

Dice en sus Diarios:

“Tengo miedo de volverme loca. Miedo y deseos.Pienso que uno de los motivos por los que persisto viviendo con mis familiares es este famoso temor.

“Si bien ellos no me dan amparo ni afecto ni nada sino una cortesía lamentable y una benevolencia forzada, creo que me ayudarían -casi digo me ayudarán- cuando llegue, quiero decir si me llegara a sobrevenir un ataque o cualquier cosa por el estilo.

“Yo, nada menos que yo, quiero escribir libros, ensayos, novelas, y etc.,yo que no se decir más que yo…pero que lo siga diciendo durante mucho tiempo, Dios mío que lo siga diciendo y que no me enajene en la demencia, que no vaya adonde quiero ir desde que nací, que no me sumerja en el abismo amado, que no muera de este mundo que odio, que no cierre los ojos a lo que execro, que no deje de habitar en lo horrible, que no deje de convivir con la crueldad y la indiferencia, pero que no deje de sufrir y decir yo”

Tras permanecer cinco meses en un hospital psiquiatrico, Alejandra aprovechó  un permiso para pasar el fin de semana en su casa y se quitó la vida con una sobredosis de seconal sódico. Tenía treinta y seis años de edad.

Italo Calvino, señala en su libro titulado Seis Propuestas para el Próximo Milenio, tres acepciones para el término Levedad: i) un aligeramiento del lenguaje, mediante el cual los significados son canalizados por un tejido verbal como sin peso, ii) el relato de un razonamiento o de un proceso psicologico en el que obran elementos sutiles e imperceptibles, y iii) una imagen figurada de levedad que cobre un valor emblemático.

Y a própósito de esta última acepción dice:

” La escena en que Don Quijote clava su lanza en un aspa del molino de viento y es izado por los aires ocupa unas pocas lineas en la novela de Cervantes; se puede decir que el autor ha invertido en ella un mínimo de sus recursos de escritura; no obstante, es uno de los momentos más famosos de la literatura de todos los tiempos”.

Muriel Barbery, escritora Francesa, profesora de filosofía, ha escrito un libro extraordinario titulado: La Elegancia del Erizo, muy recomendable, en el que entre tantas cosas maravillosas sostiene:” Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren”.

Julio Ramón Ribeyro, Peruano, es uno de esos escritores casi míticos cuyos lectores no nos cansamos de deleitarnos con su obra extraordinaria.

Prosas apátridas – libro reverencial- es una sumatoria de pequeñas delicias en prosa, en las que sostiene, por ejemplo:

“El amor, para existir, no requiere necesariamente del consentimiento, ni siquiera del conocimiento del ser amado. Podemos querer a una persona que nos desprecia o incluso que nos ignora. La amistad, en cambio, exige la reciprocidad, no se puede ser amigo de quien no es nuestro amigo. Amistad, sentimiento solidario, amor solitario. Superioridad de la amistad.”

El gran escritor Bulgaro, Elias Canetti, en Apuntes (1973-1984), deja constancia de su amor a los libros de su biblioteca, y a los libros en general, así:

” Me duele pensar que los libros caerán en manos ajenas o que incluso se venderán, me gustaría que permanecieran donde están ahora y que yo pudiera visitarlos de vez en cuando sin ser visto, como un fantasma”

” Vivo entre muchos libros y extraigo una gran parte de mis ganas de vivir del hecho de que aún leeré la mayoría de ellos”

” Entre mis libros se hallan las mayores de todas las exquisiteces, y yo, yo he vivido con ellas”

Fernando Savater dice que más que la felicidad el hombre debe buscar la alegria, pues la felicidad es una utopia. No existen estados de felicidad absoluta ya que sólo serían posibles si una vez alcanzados esos estados de felicidad, el hombre ya no no tiene nunca más estados de infelicidad. Por eso prefiere los estados de alegria; el ideal del hombre debe ser proveerse de mayores y mejores momentos de alegría, pues mientras más tenga tanto más se acercará al ideal utópico de felicidad.

He comenzado el año con mi propio blog, y lo he titulado EL BASTON DE BORGES, por dos razones: como amante de la literatura, Borges es mi autor favorito, y el bastón es sólo una metáfora en la que me apoyaré para reflexionar y contar sobre temas diversos, especialmente referidos a la literatura y el derecho. Dios nos guie en esta empresa!!!!