En medio de tanta banalidad, se ha pasado de la información rigurosa al dato ligero. Hoy se echa de menos los contenidos creativos, las investigaciones rigurosas, los enfoques objetivos y la información veraz e imparcial. Pero sobre todo se demanda que se estimule y proteja a sus creadores.

Keywords: Periodismo. Publicación. Redes sociales. Periodista.

Una entrada anterior que titulamos El Caso Morel y Por Qué No Usar Fotografías Ajenas Sin Permiso, fue el detonante para este nuevo post en el que ahondamos acerca del rol del periodista y los derechos que tiene a propósito de lo que escribe y publica en los medios sociales.

La actividad que lleva a cabo un periodista es diversa, desde la óptica de la temática que constituye su fuente habitual, como desde el género creativo a través del cual expresa sus ideas e investigaciones. Ha sido esa la vía tradicional para dar con los hechos y la información en torno a ellos. Read More →

Muchas ideas suelen quedar en la mente de quien las concibe, sin que ocurra una expresión material de ellas. En esos casos, la pregunta habitual es: ¿se pueden proteger las ideas que no se expresan, que no llegan a ser obras en sentido estricto?

Habitualmente las personas tienen ideas que, más allá de su mérito artístico, terminan siendo obras del ingenio en tanto se expresan materialmente.

Lo que cuenta en este caso es la forma de expresión y la originalidad. Toda obra parte de una idea, de una imagen, un acontecimiento, un sentimiento. Ese chispa inicial es la obra en estado embrionario, la cual no será sino llega a expresarse, a desarrollarse materialmente en cualquiera de las modalidades creativas: un libro, una canción, una pintura, un dibujo, una escultura, una fotografía.

Esto quiere decir que las solas ideas por sí mismas no tienen protección jurídica en el campo de la propiedad intelectual, pero una vez que se expresan y materializan como obras intelectuales sí tienen  protección en el ámbito del derecho de autor.

Sin embargo, muchas ideas no llegan a materializarse. No se convierten en obras protegidas porque no se expresan en forma material; quedan sólo en la mente de quien las concibe.  En ese caso la pregunta habitual es: ¿se pueden proteger las ideas que no se expresan, que no llegan a ser obras en sentido estricto?

La respuesta es sí se puede. Read More →

El consentimiento online es toda manifestación de voluntad, libre, inequívoca, específica e informada.

Por naturaleza, el ser humano es desconfiado. Suele pensársela dos veces antes de decir sí y sobre todo cuando lo que demanda su aprobación es algo que desconoce o sobre lo cual tiene reservas.

¿Quién no ha dicho alguna vez aquello de “déjame pensarlo”?  Todos lo hemos hecho porque es de sentido común.

Pero hoy eso ha ido cambiando drásticamente. En los social media el consentimiento se presume a priori como algo normal, algo que se da sin pensarse mucho, sin que se analicen las consecuencias de asentir con ligereza.

Estamos en la era en que todos -o casi todos- asentimos para no desentonar y mantener el paso de la manada.

El sí de hoy es apenas un click

Las redes sociales online tienen unas condiciones de uso que casi nadie lee. Read More →

“…Esa sociedad podía llamarse Aire de Dylan, lo que les permitiría imaginarse a sí mismos como una gota de cristal que contendría la esencia de su época, el aire de su tiempo, del nuestro, de un tiempo ligado en arte al mundo de Bob Dylan”.

Las lecturas habituales son producto de nuestras preferencias estéticas, de los fantasmas acuciantes que nos impulsan a menudo a los libros en busca de una cura, como enfermos delirantes.

Es una especie de carrera frenética soportada apenas por las urgencias de la búsqueda. Una anécdota,  una frase, una idea hilvanada con destreza desde la primera página, que fluye luego lentamente hacia la última, mientras se va haciendo cura a destajo, pero remedio a fin de cuentas.

 Eso nos ocurre con Aire de Dylan, de Vila-Matas.

Se empieza el libro y no queda otra alternativa: hay que terminar de leerlo de un tirón, so pena de perdernos las peripecias de Vilnius en su afán por acopiar un archivo general sobre el fracaso, lo cual no es más que una excusa del autor para mantenernos atentos a los pasos de Vilnius y de Débora, que son dos pero en esencia una sociedad que no se dedica a nada en concreto. Son perseguidores de sueños no complejos, diríamos nosotros. Read More →

Los seres humanos corremos la suerte de las decisiones que tomamos.  Sin embargo, no siempre esas decisiones están basadas en datos objetivos que minimicen el error o eliminen los sesgos o intuiciones  habituales en el pensamiento.

Las personas tomamos decisiones diariamente, cada hora, cada minuto, cada segundo…y tales decisiones están basadas a menudo en intuiciones, percepciones, impresiones, prejuicios, y pocas veces en conclusiones objetivas derivadas, por ejemplo, de estudios estadísticos.

Y eso es así porque la mente está regida por dos sistemas: un Sistema 1 que opera de manera rápida y automática, con poco o ningún esfuerzo, que da respuestas a las interrogantes o situaciones  sólo con una búsqueda ligera en la información archivada en la memoria, y un Sistema 2 más racional,  que centra la atención en las actividades mentales más complejas.

Las anteriores son consideraciones de Daniel Kahneman, psicólogo y premio Nobel de Economía 2002, quien en su libro Pensar rápido, pensar despacio sostiene que el Sistema 1 sugiere las respuestas basado en impresiones, intuiciones, intenciones y sensaciones, y si éstas son aceptadas por el Sistema 2, las impresiones e intuiciones se tornan creencias y los impulsos se convierten en acciones voluntarias. Read More →